En los últimos días, una serie de publicaciones en la red social X (antes Twitter) ha reavivado un capítulo doloroso y polémico en la biografía de Andrés Manuel López Obrador, presidente de México: la muerte de su hermano menor, José Ramón López Obrador, ocurrida en Villahermosa, Tabasco, en 1969. La difusión comenzó con la cuenta
En los últimos días, una serie de publicaciones en la red social X (antes Twitter) ha reavivado un capítulo doloroso y polémico en la biografía de Andrés Manuel López Obrador, presidente de México: la muerte de su hermano menor, José Ramón López Obrador, ocurrida en Villahermosa, Tabasco, en 1969.
La difusión comenzó con la cuenta @MElenaPerezJaen, que compartió imágenes presuntamente extraídas del diario tabasqueño Rumbo Nuevo, fechadas el 9 de junio de 1969. En estas páginas se relata el fallecimiento de José Ramón, de 15 años, dentro del negocio familiar “Novedades Andrés”, ubicado en las calles Progreso y Primavera de Villahermosa. Sin embargo, la autenticidad de estas imágenes no ha sido verificada de manera independiente.
El detonante de esta nueva circulación fue una nota publicada por El Universal, que recuperó una supuesta entrevista con el escritor y cronista Carlos Monsiváis. En ella, Monsiváis habría declarado sobre López Obrador: “A Andrés Manuel lo estimo mucho, pero la verdad… ¡Está loco! Sufre desmedidos sueños de grandeza. Quiere llegar a ser un moderno Julio César o Nerón. Hace algunos años le di cobijo cuando llegó huyendo de Macuspana, Tabasco, a los 19 años; había asesinado, accidentalmente, a su hermano.” Esta cita, cuyo origen y fecha exacta no están precisados, no ha podido ser corroborada y carece de un contexto editorial claro.
Respecto a los hechos de 1969, las versiones difundidas en redes sociales, basadas en las imágenes del diario Rumbo Nuevo, señalan dos relatos: la versión oficial indica que José Ramón tomó una pistola escuadra Super Colt calibre 38 del negocio, la manipuló de forma imprudente y el arma se disparó accidentalmente al caer del mostrador. Según la presunta declaración de Andrés Manuel ante el Ministerio Público, él estaba de espaldas cuando escuchó el disparo. Por otro lado, la versión “callejera” sostiene que ambos hermanos jugaban con el arma y esta se accionó durante un forcejeo.
El certificado médico legista, según los documentos difundidos, señala que la bala tuvo una trayectoria de abajo hacia arriba y que la causa de muerte fue un paro cardiorrespiratorio por herida de arma de fuego en la masa encefálica. No se reportaron detenciones relacionadas con el incidente.
Este episodio no es nuevo en el ámbito político. Ya en el debate presidencial del 7 de marzo de 2000, durante la campaña por la jefatura de gobierno del Distrito Federal, el entonces candidato panista Diego Fernández de Cevallos acusó directamente a López Obrador de ser responsable de la muerte de su hermano, basándose en publicaciones de la época. La respuesta de López Obrador fue inmediata y firme: reconoció la muerte de José Ramón, pero rechazó cualquier responsabilidad criminal y denunció que tanto el PRI como el PAN utilizaban este accidente para atacarlo políticamente.
Desde entonces, aunque el tema ha disminuido su presencia en los medios tradicionales, nunca ha desaparecido del todo. En cada ciclo electoral, usuarios en redes sociales y opositores han retomado este episodio como argumento de crítica. La llegada de las plataformas digitales ha facilitado una circulación más rápida y menos filtrada de esta historia, que sigue siendo motivo de debate y controversia.
En un contexto donde la seguridad y el orden son valores fundamentales para la sociedad, resulta indispensable que la información se maneje con rigor y respeto, evitando la difusión de rumores o datos no confirmados que puedan afectar la imagen pública sin fundamento sólido. Asimismo














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